A Koba, diciembre 2022. Ya pasaron cuatro meses desde que te fuiste y no me he atrevido a contar tu historia. Tu ausencia me provoca un dolor profundo, constante, inevitable. No he podido aceptar que ya no estás, no he logrado integrar tu ausencia, mi perra hermosa. Extraño todo lo que eras, tu belleza, tu
Viví mucho tiempo en la calle, no sé cuánto, creo que perdí la noción de los días y de las noches frías y solitarias. Al inicio no tuve una manada, solo mi fuerza y mi carácter me ayudaron a sobrevivir. Hasta que la encontré a ella. Tenía miedo, pero el hambre era más
DE OTRAS LATITUDES LLEGAN CRIATURAS IMPONENTES que fascinan por la majestuosidad de sus alas, la tonalidad de sus plumajes y la longitud de sus cuernos y colmillos; pero también por su capacidad depredadora o su inmunidad a la magia oscura. Cual orfebre, L.M. Langoni fusiona en ellas la anatomía animal con la fantasía que habita
Siglos atrás, los jalus fueron monturas de los guardianes. Tenían mal temperamento, no les gustaba ser tocados y si alguien se atrevía a sostenerles la mirada, lo embestían con violencia por considerarlo una amenaza. Sin embargo, eran capaces de estrechar lazos con otras especies. Si se les proporcionaba alimento, libertad y resguardo, reprimían sus impulsos
Acabo de poner la última piedra cuando el sol se eclipsa por unas nubes densas que amenazan la llegada de una fuerte tormenta. Es medio día y agradezco el viento frío que proviene de la montaña. Estoy cansado y devastado. Su pérdida me envuelve, su ausencia me produce tal desasosiego que no creo ser capaz
Abro los ojos, me siento perdida. ¿Dónde estoy? El techo está muy próximo como si fuera a aplastarme, ¿qué pasó? Lo último que recuerdo es la cena con Jorge: estábamos en un restaurante cerca de casa, después… no puedo recordar. La cabeza me duele, intento mantener los ojos abiertos pero los siento aletargados, tengo que
Kouzel viró y salió de la montaña con los ojos de los dos magos siguiéndola. Sabía que no estaría sola pero necesitaba un momento de paz para pensar. Se detuvo frente a la planicie para contemplar con detenimiento el rocío de los pastizales y al sol esconderse por el oeste mientras deja a su paso
Los wombífilos son criaturas color esmeralda, del tamaño de un lobo y con enormes dientes que sobresalen de su hocico hasta casi tocar el suelo. Su cara es como la de un wombat, un enorme roedor. Sus ojos color avellana son rasgados y delineados de negro como un felino. En las patas poseen grandes y